martes, 2 de abril de 2013

Lo que no decimos...

"Todo hombre es sincero a solas; en cuanto aparece una segunda persona empieza la hipocresía." Ralph Waldo Emerson

Pensando en las cosas que he dejado de decir en esta semana, y pensando en las razones por las cuales he dejado de decirlas, aparecen en mi mente dos motivos, que podrían ser "irónicamente" mi excusa favorita para no decir lo que pienso ni demostrar mis más profundos  sentimientos hacia aquello que ronda en mi mente, pero que soy totalmente incapaz de expresarlo.

El primero de ellos, lo vinculo hacia posibles ideas tontas y estúpidas, que surgen cuando escucho a los demás. El típico ejemplo, cuando una persona te habla muy interesadamente acerca de un tema muy importante para ella/él, y en tu mente únicamente pasan imágenes o pensamientos totalmente diferentes. Él te puede estar hablando de lo importante que fue ver un programa acerca de carros, la nueva computadora que desea, las aplicaciones nuevas que descargó a su celular, cuando lo único que puede pasar por tu mente es: "Creo que tengo que limarme esta uña," ó "este sábado tengo que hacer cita para poder arreglarme el pelo". Aunque lo más fácil sería decir NO ME INTERESAN NI TUS CARROS, NI TU COMPUTADORA NI TU CELULAR. 

Aunque eso, me lleva al segundo motivo, del por qué no digo lo que posiblemente pueda estar pensando, que estoy segura que es la excusa  preferida de todos, en el cual por supuestamente me incluyo: "El temor a herir a los demás, si digo lo que realmente pienso" [lo cual,  en mi opinión, creo  que siempre termina por molestar a los demás].

En realidad, creo que todo se resume a qué, el llegar a ser sinceros, siempre dependerá de quién sea la persona con la cual quieras ser sincero, su madurez, así como la forma en la cual digas las cosas. 
Pero en definitiva,  estoy segura que el ser sincero te hace más fácil la vida. 

Como lo dice la frase: "Nadie sabe que pasa por tu mente,  es por mejor decir que esperar". 

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