Hay situaciones y circunstancias en la vida que, aunque uno quisiera hacer algo más se encuentra impedido a poder hacerlo... que no queda más que esperar que unas cuantas líneas lo expresen y sean capaces de poder motivar a quienes las leen a ser parte del cambio.
Sabemos que el invierno en Guatemala dura aproximadamente 3 meses, y nuestra linda Ciudad con una sola lluvia se vuelve un caos. Pero lo más impactante es la actitud que tomamos ante la situación. No está por demás decir que todos los que conducimos sabemos de las precauciones que debemos tomar, pero aún cuando sabemos que hay mayor riesgo de accidentes más imprudentes podemos ser; ni hablar de la cordialidad que se vuelca al egoísmo pensando utópicamente: "Si le doy vía llego más tarde", cuando TARDE YA VAS.. ¿Qué más da? La cordialidad ni la educación se deben perder.
Pero he de decir que todo este asunto, está dedicado a los que conducimos... Hoy, de regreso fui una vez más, observadora de lo que un conductor inmaduro, egoísta e indiferente... por no decirle más, puede ser.
El hecho de pasar más cerca de las posas de agua para mojar a las personas que se encuentran caminando, esperando buses, o incluso con niños... es una de aquellas cosas que nos debiera de enojar. ¿Qué podemos esperar de ese conductor qué por el hecho de querer sentirse por encima de alguien, acude a ese tipo de acciones?
Señor Conductor, usted, no merece más... Usted, deja de ser persona en el momento que para pasar por encima de los demás trata de dañar a uno semejante a usted, que sí, no tiene carro pero le aseguro que SÍ TIENE DIGNIDAD Y MÁS EDUCACIÓN QUE LA SUYA.
El hecho de tener un carro grande, guardaespaldas, o de desear llegar más rápido a casa, no da el derecho a ser abusivo y querer imponer su voluntad sobre los otros 999,000 carros a la par suya.
Señor conductor, de ahora en adelante por favor sea más cordial, educado y respetuoso con los peatones y con los otros 999,000 conductores.